Sinceramente, no todo el mundo puede decir que tiene un amigo como el Ford. Yo sí puedo hacerlo, y además avalado por una trayectoria de casi 25 años. Una persona de esas que nunca has entendido el porqué le cae bien a tus padres, o a tu mujer, y en ocasiones incluso, porqué te cae bien a tí.
Pero esto es así, y no vale la pena darle mas vueltas. Se trata de una persona envuelta en un halo especial, construido por él mismo pero a conciencia. Un personaje que mas allá de la noche de fiesta que finaliza cuando su cabeza le dice basta, de sus filias y de sus fobias, de sus aburrimientos, y de su sinfín de anécdotas vividas, esconde un corazón. A veces demasiado escondido para lo grande que es.
Como decía, hace casi 25 años (estamos a punto de conmemorar nuestras bodas de plata), coincidimos en un pupitre contiguo en el Instituto San Vicente Ferrer. Allí, flanqueado por él y por el mendigo (apodo como no, impuesto por mi amigo Ford), empecé a descubrir un mundo hasta la fecha de entonces vestido de inocencia. Comenzé a descubrir el mundo del Spectrum a través de su doble pletina, el de las motos a través de sus dibujos, el de las autolesiones con los cortes que él mismo se autoinfligía sin pudor alguno en clase, o incluso el placer de dormir diez minutitos más en el sofá del patio de su finca (precisamente el tiempo que tardaba en peinar su tupé otrora frondoso) antes de comenzar nuestra jornada estudiantil.
Como no, con él descubrí la noche, y lo apasionante de recibir puñetazos al quedarse solo en su intento de introducir en un contenedor a nuestro compañero entonces. Bocadillos gigantes de sepia en "Castillo" precedían a noches interminables, muchas de las cuales eran interrumpidas con sus cumplidas obligaciones con la novia de entonces. Tenía merito en una época sin móviles, precisar lugar y hora en la que se efectuaba el depósito de la novia en sus aposentos para continuar la fiesta hasta altas horas de la madrugada, que finalizaban mas de una vez en el horno de la calle sueca.
Nos hicimos mayores, pero no mucho. Desembarcamos en la facultad. En aquella época, dejamos de coincidir en las clases, pero mantuvimos la relación holgadamente. Llegaron las primeras noches de fiesta en Cullera, incluso en Benidorm, en los que compartimos mantel y cama (en el buen sentido de la palabra). Tuve la ocasión de hacer lo que a día de hoy ha sido el mejor viaje de mi vida, el Camino de Santiago. Allí mi amigo Juan y yo, tuvimos la ocasión de observar como perfeccionaba su técnica de minar la moral de todo aquél que se cruzaba en su camino, y observar como apuntaba maneras con la bicicleta, ahora con la edad disfrutada sin ruedas. Otros multiples viajes, otras noches de fiesta, gritos de fiesta tales como "celulítica!!!!!" o "tiene un moviline!!!!!" desbordaron nuestra risa en mas de una ocasión.
Mención especial merecen las Ford Fiesta, en nuestro refugio de Pelayo, que discurrían con una decoración digamos que especial, con un desparrame absoluto, y que logicamente tenían su continuidad durante muchas horas después, días incluso, merced a los comentarios que acarreaban.
Consecuencia de todo ello, es que protagonice muchas de las fotos de nuestro apartado "Fotos Históricas", que actualmente ya aparacen en este Blog, y de muchas otras que cumplidamente iré añadiendo a las mismas.
Acabó nuestra formación académica, y nuestros caminos han sido bastante distintos. Mientras yo optaba por la rama conservadora de la vida, esto es, familia con hijos y trabajo funcionarial, él se lanzaba a la profesión liberal, y una vida que podemos calificar como tal. De esto hace ahora 15 años, y dadas las circunstancias, quizá sería facil pensar en que dejamos de tener contacto.
Todo lo contrario. Ford ha seguido siendo Ford en cada una de nuestras fiestas. Ford ha sido Soriano cada vez que lo he necesitado profesionalmente. Y lo mas importante, Ford ha sido Jose cada vez que he tenido la necesidad de tener un amigo a mi lado.
Por una parte me gustaría que sentara la cabeza, que encontrara esa paz interior que anda buscando desde hace tiempo. Por otra, me gustaría que siguiera siendo tal como es, que al fin y al cabo, es como lo conocí.
Una mezcla imposible de Doctor House y Madre Teresa de Calcuta.
De una u otra forma, gracias por ser vos quién sois.
12 mayo 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
Creo que nadie sabe más de mi que tu.Ni siquiera yo.
Sobre todo por que no me veo desde fuera.
Antes que nada gracias por lo que dices, y por como lo dices.
Me he reido y hasta casi me han saltado las lagrimas, pero es que tienes razón.
Todavía no me explico como, siendo lo hijoputa que soy (en el buen sentido) le caigo bien hasta a tu esposa.
25 años son muchos años, sabes?.Pero no me han costado nada.La amistad creo que es lo único que hoy por hoy perdura en este mundo de egoismos, narcisismos, hedonismos, nihilismos y demás rarezas que nos pueden ocupar.
Cuidate.Mi amistad y mi casa siempre seran tuyos.Ford, Soriano o Jose siempre estarán a tu lado.
Te quiero ( no me mal interpretes,eh?).
Siempre me has caído bien, pq debajo de esa coraza de "hijoputa"- com tú dices- hay un corazoncito de buena persona que siempre está al lado de mi marido cuando le ha hecho falta un buen amigo. Gracias por estar en los momentos más difíciles con nosotros y gracias tb por hacernos reir tanto.
Besitos.
Marta.
Publicar un comentario