Ya estoy aquí. Las fiestas tan apretadas que acabamos de pasar (Dios nos coja confesados hasta que lleguen las vacaciones de verano), y la anterior semana en la que fue víctima de un trancazo de esos que se pillan una vez en una década, han impedido que pudiera venir.
Entre unas cosas y otras, 17 días sin trabajar, o como me diría mi hermano, 17 días sin venir al trabajo. Una de esas cosas que tienes que aguantar cuando trabajas en la Administración.
Pero la espera terminó. Incluso terminó para todo ese trabajo que se fue acumulando en mi mesa durante mi enfermedad, y que sufrió directamente el tópico funcionarial en el que nadie hace el trabajo de otro.
Conclusión. No me puedo poner enfermo. El trabajo me espera acumulado a mi vuelta y me recuerda que no tengo derecho a enfermar.
Bien. Ante el topico funcionarial del que he sido víctima, no me queda sino que defenderme con algún otro tópico. Haré lo que pueda.