No me voy a andar con remilgos políticos ni partidistas. Siempre he estado a favor de todas aquellas iniciativas que velan por los intereses de mi tierra, independientemente del partido político que las enarbola, todo ello siempre desde mi humilde opinión. Entre ellas estaba la cuestión del agua y del tan sonsacado trasvase del Ebro. No iba a ser yo quién se opusiera a esta medida si llegara el momento de adoptarse.
Lo que no es de recibo es que después de dar literalmente el "coñazo" durante 4 años, los peperos se descuelguen ahora con la decisión de no incluir el tan manido tema en su programa electoral.
Dónde quedan ahora todas esas charlas y mítines en las que se planteaba la cuestión como algo de vida o muerte. Al final ni "sentido común" ni "las ideas claras como el agua" (¿os suenan los eslóganes?). Todo debe haber quedado en el mismo sitio donde se ha aparcado ese bonito autobús donde Rajoy recorrió la geografía española explicando la necesidad del trasvase. Habrá que buscarlo en Aragón, donde parece ser que se ha bajado los pantalones más de uno.
Esperemos que al final no triunfe Doña Cuaresma.
07 febrero 2008
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