Ayer estuve por segunda vez en la charla de mi AMIGO Juan. El evento tuvo esta vez lugar en la Campus Party de Valencia. Muchas dudas acerca del futuro y poca confianza en alguno de los oyentes respecto de la validez de las propuestas para actuar en clave individual frente al problema.
Siempre he pensado, y lo sigo haciendo, que cuando haces lo correcto, no deben de importante los resultados, si bien, como ayer también se dijo en la charla, si no llegan analizar las causas, y cuando lleguen, congratularnos con ello.
La inactividad sin ninguna duda es lo que nos lleva al desastre y ésta es una verdad como un puño aplicable a cualquier faceta de nuestra vida.
No me valen las típicas excusas de lo inutil de nuestro granito de arena. Lo importe es hacer lo que debes.
27 julio 2007
26 julio 2007
EL JUEVES O EL CAFÉ PARA TODOS
Como todo el mundo habla del secuestro de la revista el jueves, no he podido resistir la tentación. Y lo voy a hacer sin decantarme por ninguno de los discursos que inundan la prensa escrita y hablada de nuestro país. No creo que el problema sea un debate entre censura y libertad de expresión. Pienso que la cuestión principal radica en que todos juguemos con las mismas reglas. Me explico.
Si acordamos que todo es susceptible de ser tratado, dentro de una línea humorística, con sarcasmo e ironía, sin más límite que el de la ley y el orden público, pues adelante con las portadas como la que fue objeto del manido secuestro.
Si reservamos ámbitos en los que se merecen guardar determinadas normas que impidan hacer ofensa de determinadas personas e instituciones, lo que debemos hacer por tanto es hacer extensiva la medida a toda aquella persona que pueda ser ofendida por determinadas publicaciones. O acaso la familia real merece mejor trato que una determinada creencia, llámese católica o musulmana.
Haciendo un breve recordatorio mental, recuerdo portadas del jueves en las que se caricaturizaba un icono religioso en el que se representaba al mismo Dios, por lo que dudo, que la familiar real, por muy excelsa que sea, logre alcanzar determinados parámetros de divinidad.
Quizá para un católico o para un musulmán, la portada del jueves fue mucho menos ultrajante que otras que se han publicado por esa misma revista. Quizá el monárquico ésbozó una sonrisa cuando vio portadas dedicadas a Mahoma o al mismo Dios.
Por tanto, y esta es la verdad como un puño que hoy traigo ante vuestras narices, lo que se requiere es la igualdad de reglas para todos en un país que presume precisamente de esa igualdad.
Café para todos.
Si acordamos que todo es susceptible de ser tratado, dentro de una línea humorística, con sarcasmo e ironía, sin más límite que el de la ley y el orden público, pues adelante con las portadas como la que fue objeto del manido secuestro.
Si reservamos ámbitos en los que se merecen guardar determinadas normas que impidan hacer ofensa de determinadas personas e instituciones, lo que debemos hacer por tanto es hacer extensiva la medida a toda aquella persona que pueda ser ofendida por determinadas publicaciones. O acaso la familia real merece mejor trato que una determinada creencia, llámese católica o musulmana.
Haciendo un breve recordatorio mental, recuerdo portadas del jueves en las que se caricaturizaba un icono religioso en el que se representaba al mismo Dios, por lo que dudo, que la familiar real, por muy excelsa que sea, logre alcanzar determinados parámetros de divinidad.
Quizá para un católico o para un musulmán, la portada del jueves fue mucho menos ultrajante que otras que se han publicado por esa misma revista. Quizá el monárquico ésbozó una sonrisa cuando vio portadas dedicadas a Mahoma o al mismo Dios.
Por tanto, y esta es la verdad como un puño que hoy traigo ante vuestras narices, lo que se requiere es la igualdad de reglas para todos en un país que presume precisamente de esa igualdad.
Café para todos.
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