20 diciembre 2007

CUIDEN A SUS FUNCIONARIOS

El otro día unos amigos me mandaron por correo electrónico una Carta al Director publicada en el diario El País, titulada "Cuiden a su Médico". En ella, su autor a la vez que comunicaba su obligado exilio al extranjero para poder conseguir un puesto de traabjo digno acorde con con la profesión que desempeña, alertaba de los peligros que se cernían sobre la sanidad pública española en la que médicos provenientes de países cuya formación deja mucho que desear se estaban haciendo cargo de nuestra salud.

El artículo, además de ser una verdad como un puño, me hizo reflexionar acerca de otras situaciones que vivo en primera persona y que no quería dejar pasar sin que estuvieran reflejadas en este Blog, que para eso es el mío.

Tengo el privilegio y así lo reconozco de trabajar en la Administración pública. Gozo de unas condiciones laborales envidiables, o así lo parece para quién lo observa desde fuera, que no por ser poco importantes quedan reducidas a la estabilidad laboral, y a un horario que permite conciliar tu vida laboral con la familiar. No es poco. Sé que a muchos les bastaría con ésto, y precisamente elegí la vía opositora porque dí preferencia a estas facetas respecto a otras.

Sin embargo, bajo ese tupido velo del trabajo en el paraiso se esconden muchas miserias ante las que cabe cuanto menos una enérgica protesta que desde esta líneas hago.

Mirad:

- Desempeño un trabajo infinitamente menor remunerado que un trabajo de estas características supondría en la empresa privada.
- Debo enfrentarme cada día a cargas de trabajo no asumidas por determinados funcionarios que reúnen las típicas características y tópicos que la sociedad civil se encarga de ensalzar.
- Incumplo incomprensiblemente el horario de salida de mi trabajo por cuestiones de necesidad administrativa motivada por la inaptitud de los políticos de turno.
- Debo recibir con resignación la carga de que me pongan en el mismo saco de aquellos funcionarios que son precisamente los que generan mi malestar.
- Debo recibir las críticas precisamente de personas que sin conocer un ápice mi actividad laboral, se atreven a opinar acerca de si merezco determinadas prebendas o privilegios.

Un consejo, como diría el autor del artículo que citaba en el inicio de este post: Cuiden a sus funcionarios, no vaya a ser que algún día, cuando se acerque a la administración para hacer algún trámite se encuentre conmigo, y el funcionario amable, honrado y trabajador que me considero, se haya transformado, precisamente por la actutud de usted, en un funcionario irascible, antipático, vago y prevaricador.

No dude que algunos vienen de fábrica, pero que otros son ya el resultado de todo esto. Se lo digo yo que estoy dentro. Que ya les gustaría precisamente a esos que tanto se quejan....

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y a veces dan ganas de ser negligente, pues ya que te acusan de ello...
Además, si te quejas de alguno de tus compañeros, el que queda mal eres tú