El sábado pasado vendí mi cohe, o al menos eso creía yo. El interesado (por llamarlo de algún modo, y evitar los calificativos, la verdad es que ni se me ocurren), tuvo muchísima premura en señalizar la operación.
En total (que diría el primo de la sole), que el pavo ahora dice que tiene problemas económicos (no lo parecía el sábado), y prefiere perder la señal.
Pues ahora toca celebrarlo con una buena cena, a la salud (económica) del amigo.
Estas cosas nunca te pasan...
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