07 septiembre 2006

INMIGRACIÓN

Vengo decidido a soltar unas cuantas verdades como puños sobre un tema que encoge el corazón cada vez que asoma una de sus noticias por los medios de comunicación:

1. EL ORIGEN DEL PROBLEMA: ¿De verdad alguien piensa que lo que está ocurriendo es consecuencia de la política de un gobierno? Se debe ser muy corto de miras para no darse cuenta que este problema era una patata caliente que tenía que estallar mas pronto que tarde. No. No creo que estemos ante ningún efecto llamada. En todo caso, el efecto llamada se ha producido por la vida paradisiaca que nos hemos procurado en el norte, a costa eso sí, de ahondar en la llaga de la pobreza de los países del sur. El origen del problema es claramente la agresiva política de desarrollo de los paises del norte, que sistematicamente han ido consumiendo el 80% de los recursos mundiales cuando su población no suponía mas del 20% de la población mundial.

¿De verdad alguien pensaba que no llegaría el dia de la desesperación y de la avalancha en busca de una vida mejor?

2. VOCES. Quizá alguna voz crítica pueda tener razón en el sentido de señalar al actual Gobierno como el "culpable" de haber atraido a la península las avalanchas de kayukos que inundan las costas canarias. Quizá esa voz crítica debería darse cuenta de lo que se desprende de esas mismas manifestaciones: 1. ¿Debo pensar que lo mejor hubiera sido que no se hubiera dignificado la vida de muchos inmigrantes en el proceso de regularización? 2. ¿Debo pensar que si los inmigrantes en lugar de "molestarnos", se hubieran muerto de hambre en su país, como hasta ahora, todos seriamos mas felices?. Perdón. Se me escapa.

3. SOLUCIONES. Hacen falta soluciones globales. Este problema no se soluciona promulgando leyes. Hacen falta compromisos de las organizaciones internacionales, de los grandes capitanes del capital, de los que siempre han defendido que el mercado se encargaba de repartir recursos y oportunidades.

Y por supuesto, sobra tanta y tanta demagogia que circula estos días en las bocas de nuestros políticos. Asumamos todos nuestras responsabilidades, sobre todo los que nos hemos quedado con la gran parte del pastel.

Pidamos, eso sí, responsabilidades acerca del modo en que se está tratando la crisis, pero pidamoslas con coherencia. Dirigiéndonos a quién corresponda sin pensar en las urnas, en el color de la piel, y en el lugar donde se ha tenido la suerte o la desgracia de nacer.

¿Quién soy yo para impedir que alguien venga a buscar lo que es suyo?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto, requiere una solución global como bien dices, pero claro que para eso quizá esta vida de opulencia que llevamos en el Norte deba concluir. Así que lo mismo y en lo más egoista del fondo de nuestro corazón no nos dan tanta pena si tenemos en cuenta que podemos perder nuestras cosas materiales, por ejemplo, este ordenador con el que escribo y esta conexión de adsl.

Anónimo dijo...

Que grandes verdades Javier, cuanta demagogia e hipocresía sobre algo que tarde o temprano debía llegar: la esperanza de una vida mejor ocasionada por el expolio de la casa de otros que lo único que buscan es una vida digna allá donde creen que la pueden alcanzar.

Antes cuando alguien buscaba trabajo lo hacía de lo que fuera para alimentar a su familia. Ahora "seleccionamos" el trabajo, aunque estemos en paro pues el umbral de aquello que entendemos "digno", en términos laborales, lo hemos incrementado. Por eso vienen otros a hacer aquello que nosotros ya no estamos dispuestos (el ejemplo mas son los trabajos en el campo). Pero esto es solo parte de todo.

El problema es demasiado "global", deberíamos realizar un meta_análisis y no sólo a nivel nacional, es un problema del mundo entero y esto es solo una consecuencia de todo ello.

Siento la "chapa" que acabo de soltar pero es que tu post me ha llegado.

Anónimo dijo...

Que grandes verdades Javier, cuanta demagogia e hipocresía sobre algo que tarde o temprano debía llegar: la esperanza de una vida mejor ocasionada por el expolio de la casa de otros que lo único que buscan es una vida digna allá donde creen que la pueden alcanzar.

Antes cuando alguien buscaba trabajo lo hacía de lo que fuera para alimentar a su familia. Ahora "seleccionamos" el trabajo, aunque estemos en paro pues el umbral de aquello que entendemos "digno", en términos laborales, lo hemos incrementado. Por eso vienen otros a hacer aquello que nosotros ya no estamos dispuestos (el ejemplo mas son los trabajos en el campo). Pero esto es solo parte de todo.

El problema es demasiado "global", deberíamos realizar un meta_análisis y no sólo a nivel nacional, es un problema del mundo entero y esto es solo una consecuencia de todo ello.

Siento la "chapa" que acabo de soltar pero es que tu post me ha llegado.