Tras unas merecidísimas vacaciones, en las que me he cansado mas que cuando trabajo, aquí estoy de nuevo, después del día de ayer, considerado de transición y en el que aún no sabía muy bien donde me encontraba.
En fin, que hasta el proximo puente de octubre, curraré como cualquier españolito con la sana intención de servir al interés público, objetivo plenamente compatible en estos lares con ser educado, amable con el ciudadano, y con cansarse poco.
La reflexión con la que quería retomar el Blog tiene que ver con algo que ví en televisión estas vacaciones. Debo reconocer que no he visto mucha, ya que opté por la lectura, pero un día tonto de esos que pillas el mando de la TDT con la ilusión (frustrada como otras tantas veces) de encontrar un canal interesante, me topé con un giliconcurso en el que tres parejas pugnaban por contestar de forma coordinada a una serie de preguntas para demostrarle a toda España lo bien que se conocían. Creerme, estaban hechos los unos para los otros.
A la pregunta formulada, ¿los libros, de lectura o decorativos?, las tres parejas participantes declararon al unísono: "decorativos, por supuesto". Lo peor, que lo hiceron jactándose de ello.
Creo que no merece mas comentarios. El patetismo fue evidente. Solo me queda el consuelo de esperar que aquello solo fuera la demostración del tipo de chusma que acude a estos programas de televisión.
17 agosto 2006
LIBROS
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