Entre tanto nos dejamos de milongas los valencianos, y ponemos facilidades a estos chicos suecos, nos toca ir de peregrinación. El pasado sábado acudí al Ikea de Murcia, y debo confesar que el viaje lo hice un poco acojonado. La noche de antes, soñé que al iniciar el viaje, a la altura de Silla, comenzaba la cola para el parking del Ikea.
Tan solo fue una pesadilla motivada por los comentarios de gente menos afortunada. Me dí el gustazo de ser el primero en entrar a ese peaso de tienda. Tengo justificante de la devolución que realicé (El número 1). Después de ver como evolucionó la mañana, estoy pensando seriamente en enmarcarlo.
26 julio 2006
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